lunes, 28 de febrero de 2022

El error de imponer nuestro mundo interno


Cuando era adolescente tenía un nutrido grupo social, tenía amigos casi hermanos, de esos que estás seguro que nunca dejarían de serlo porque nuestros destinos estaban unidos… corte a, ya solo nos felicitamos en los cumpleaños, y a veces ni eso. Si estás llegando a los 30 años esto que te narro te resultará familiar. 


Cuando tenía entre 14 y 22 años veía muy difícil llegar a la adultez y que mis amigos y yo comenzáramos a comportarnos como los adultos se tratan entre ellos, me refiero a cierta formalidad y etiqueta. Era normal que siendo joven le hablara con respeto a un adulto, pero entre iguales deberían tratarse normal, sin protocolos tan formales, sobre todo si se conocían de años. Mi lógica me decía que la confianza que tengo con mis amigos impediría caer en esos estándares adultos acartonados… corta a, ya me siento incómodo bullyendo a mis amigos como antes, si lo hago se ofenden y con algunos el saludo comienza con un “buen día”; caray, la adultez nos ganó. 


Una cosa muy del adulto es generar sus propios estándares de vida, cada quien establece el tono en el que le gusta que le hablen, en el que le gusta hablar, los protocolos que están bien y los que están mal para él. Esto no sucede tanto en la juventud porque somos más flexibles ya que la identidad en esa etapa tiene naturaleza y necesidades colectivas en vez de individualista como llega a ser el resultado del proceso de madurez; vamos, que ya te molestan más cosas que antes no. 


Parece que la flexibilidad social y conductual es proporcional a la flexibilidad física, con la edad se pierde, y cualquier estironcito le duele mucho a los que no ejercitan el músculo de la empatía que nos ayuda a entender que no todos pensamos igual, y que mis estándares de conducta no son los que todos tienen o deberían tener. Y aquí es donde “la puerca tuerce el rabo”. 


Es muy común que la persona A juzgue a la persona B bajo esos estándares individuales de la persona A, los cuales nunca comunicó; pero la persona A espera que la B (de alguna manera mística o vía NFC) sincronice su estándar de valores, ideales y protocolos y actúe en consecuencia. Con mi primera novia tenía la costumbre de avisarle por teléfono que ya había llegado por ella  o incluso tocando con el claxon. Ese era nuestro estándar, y estaba bien para ella, para los padres y para mí. Años más tarde salí con otra persona, hice lo mismo y a su mamá le molestó mi actitud. Tal vez tu estás pensando “obvio David, es super descortés no bajarte, saludar a la familia y platicar 5 minutos y luego despedirse”… y sí, eso que describes es una práctica bonita, me gusta la idea, pero es tú práctica bonita y no por ser tuya es la única que funciona, la correcta y la que todos deberíamos traer precargara por default. 


Ahora te daré el contra ejemplo de eso: En Madrid recibí un par de buenos comentarios de chicas por ser caballeroso, y no es que yo lo fuera en demasía, solo que los estándares de México y los de España son muy distintos, y lo poco que yo hacía era muy vistoso para los estándares de ellas. Este blog comenzó por mi estadía de dos años en España ya que el contrastar culturas me enseñó que la conducta es relativa al tiempo y el espacio, creer que un estándar es el mejor habla de tiene un mundo interno limitado y si imponemos este mundo interno limitado, pocos podrán y querrán entrar. 


He perdido más de un amigo porque de repente rompo un estándar de conducta suyo, en algún caso dicho estándar no lo tenía antes, y hay casos donde nunca me había dicho que lo tenía. Una vez regado “la sopa sobre la mesa”, el daño es casi irreparable a pesar de que le explico que mi intención no era ofensiva. Y esto se da porque la persona “ofendida” activa su mecanismo de defensa lógico que explico a continuación en 7 pasos:

  1. Yo tengo un modelo de conducta 
  2. Lo desarrollé con los años y creo que es el mejor.
  3. Me parece que incluso entra en la categoría de sentido común.
  4. Como es lógico, todos deberían haber llegado a es conclusión así que no tengo ni que explicarlo. 
  5. Por lo tanto, si alguien rompe este modelo de conducta lo hace a propósito.
  6. Si lo hace a propósito su intención es mala y seguro quiere dañarme. 
  7. No lo voy a permitir. 


Dicen los expertos en la conducta humana que nadie se va de tu vida hasta que ya no encaja en ella, y posiblemente ya no encajamos en la vida de otros porque ellos, o nosotros, definimos tan categóricamente las medidas y la forma de la cajita en la que deben encajar las personas que es muy difícil que alguien tenga esas características. 

 

Pero imagina que esa cajita rígida en realidad fuera una bolsa de tela, que si bien tiene un límite, puede ir tomando relativamente la forma de los objetos que estén dentro de ella; esto no solo hace que las cosas estén más cómodas en su interior, sino que seguramente entrará un mayor número de ellas. 


La clave es ser conscientes de que la gente tiene estándares distintos, averiguarlos en el momento de atravesar una situación tensa es la manera de evitar muchos conflictos mayores, es decir, preguntar el “porqué” en vez de arremeter con un juicio inmediato. 


Cuando lanzamos juicios inmediatos estamos mostrando nuestra vulnerabilidad, alguien nos toca en una herida abierta en el brazo y entonces casi en automático reaccionamos moviéndolo hacia atrás y posiblemente reclamamos con enojo o agresión física. Pero… ¿Y si la herida no se veía y la tocó sin querer? ¿Y si el toque era una muestra de cariño y cercanía pero en el lugar incorrecto? 


Tu vulnerabilidad no es responsabilidad de las personas, sino tuya; es tu responsabilidad curarla, sanarla y no estaría mal que adviertas a las personas cercanas que la tienes y que, aunque estás en proceso de sanción, les pides que tengan cuidado por mientras. 


Finalmente, todos tenemos maneras diferentes de comunicarnos (con palabras y acciones), cada quien hace lo mejor que puede con lo que tiene, si alguien no ha llegado a la parte de la carrera del desarrollo donde tu estás, no les des de palos para que avance de inmediato; entiende que todos corremos nuestra propia carrera y ni por un segundo pienses que están corriendo la tuya. 



miércoles, 15 de septiembre de 2021

Correr, meditar, Goku: Cómo "alcanzar" el ultrainstinto de Dragon Ball

 





Ayer confirmé algo que vengo poco a poco descubriendo, creo que te puede servir en más de un área de tu vida (es en serio). Tiene que ver con el ejercicio y la salud mental y la nerdez.

Voy a empezar explicando los 3 elementos y cómo se relacionan.

CORRER: Desde hace años entreno para participar en carreras de 10k, antes de eso solo corría para hacer ejercicio y liberar estrés, pero de unos 8 años para acá ya me lo tomo muy enserio, quiero subirme al podium al menos una vez en mi vida. 🏅
GOKU: En la serie en curso de Dragon Ball, Gokú logra un estado llamado "ultrainstinto" consiste en no pensar y dejar que tu cuerpo reaccione naturalmente. Eso libera la mente de la sobrecarga de pensamientos para que de su mejor potencial. 🐉
MEDITACIÓN: Llevo poco más de un mes practicando la meditación Mindfulness al despertar, no es nada místico tipo abrir el tercer ojo, alinear chakras, regresiones o cosas así; solo es parte una terapia contra la ansiedad, te ayuda a acostumbrarte a estar aquí y ahora y no dejar que tu mente se vaya hacia remordimientos o futuros catastróficos. 🧘🏻‍♂️


Ok, aquí va la combinación de todo. Para la meditación necesitas no pensar en nada (es casi imposible, pero con la práctica va mejorando), y para que no te distraigas, la técnica es que te concentres en tu respiración 🌬 Curiosamente eso es lo que los expertos en correr dicen que debes hacer cuando practicas el running, concentrarte en tu respiración, lo cual siempre me pareció aburrido así que corría con música puesta. 🎶
Pero cuando empecé a meditar y a ser consciente de mi respiración, la música me empezó a estorbar al correr hasta llegar el punto en el que ya no corro con ella porque no me deja concentrarme en mi respiración; por fin entendí lo que los expertos dicen.
Al concentrarme en mi respiración tengo una mejor cadencia en ella, por lo tanto me oxigeno mejor, por lo tanto rindo un poco más ✌🏼 Pero eso no es todo...
En el running hay algo llamado "la zona" es un estado mental durante la carrera donde ya no piensas en correr, tu cuerpo se mueve por sí mismo. En algunas ocasiones he alcanzado la zona sin querer, incluso en futbol y logré hacer una jugada colaborativa muy buena y finalizarla con un golazo ⚽️ sin embargo minutos después no me acordaba del todo cómo había sido lo que realicé, me lo tuvieron que contar para recordarlo bien.

¡Y sí, esto se va pareciendo al ultrainstinto de Gokú! 😄


Combinando todo esto, me di cuenta que "la zona" es una especie de estado de meditación pero en movimiento. Y como ya tenía algo de experiencia en la meditación 🧘 y años corriendo 🏃 y soy super nerd 🤓 entonces había la posibilidad de combinar las 3 cosas para lograr el ultrainstinto!!!
Llevo una semana intentado alcanzar "la zona" a voluntad, y ayer por fin pude lograrlo aunque sea por poquito tiempo. en 14km de recorrido solo pude entrar como 3 veces en lapsos de 500m pero perdía la concentración y salía de la zona. Es como cuando estás soñando con algo bonito y te das cuenta que vas a despertar y te resistes a despertar, pero mientras más te resistes más consciente eres por la misma resistencia y más rápido te despiertas.

RESULTADO:

Es curioso como la postura natural que tomé durante la zona es erguido con la cabeza un poco levantada, justo como se recomienda correr. En cuanto al rendimiento es inmediato el aumento de velocidad y la ausencia de sensación de cansancio.

REFLEXIÓN FINAL:

El equilibrio entre la salud física (ejercicio y alimentación), emocional (terapia) y espiritual (Dios) son aspectos donde nunca nunca se llega a la cima y todos se complementan como en esta experiencia que te conté:
- Aunque creamos que ya estamos bien espiritualmente, siempre puedes estrechar tu relación con Dios.
- Si creemos que no necesitamos terapia, siempre hay algo que sanar.
- Si creemos que podemos bajar unos kilitos, siempre hay nutriólogos y un parque cerca de tu casa.
El problema es cuando nos creemos productos terminados y pensamos que no hace falta alguno de los 3 elementos; bueno, al menos es lo que mi experiencia me ha mostrado.


miércoles, 5 de agosto de 2020

Lo fascinante de la superioridad moral o intelectual


Que gratificante dejar en “Jake Mate” a alguien en una discusión, que bonito cuando dices algo inteligente y la gente te lo reconoce, que satisfacción cuando las personas se interesan  sobre el tema que estás hablando. Estos subidones de autoestima son similares a los que te daban de niño cuando llegabas a ganar una “carrerita”, cuando saltabas más alto que los otros niños, cuando lograbas repetir mejor que todos un trabalenguas o cuando eras el rey del videojuego de moda en tu escuela. 


Hay una conexión directa entre “soy especial” y “soy superior”. Y de 10 años a la fecha veo repetida una frasecita en distintas variantes que cada ves se hace más popular y me preocupa más:

“… deberías informarte”, “…deberías, leer más”

¿La haz leído verdad? sí, leído, porque estas frases no se dicen, se escriben. Porque nuestra sociedad está llena de valientes acorazados tras una pantalla, seguros en la comodidad de sus teclados y furiosos al filo de su autoestima. 


Y justo ese es el asunto. En esta vida hay dos formas de ser mejor que alguien, solo dos maneras de eliminar a toda la competencia social, amorosa, comercial, política, filosófica, religiosa y de opinión; y son a saber:

1. Subir de nivel siendo mejor que todos.

2. No moverte de tu nivel pero derribar a todos para que queden debajo de ti. 


No hay más. La ética, los valores y la entereza emocional te obligarán a seguir un camino u otro; pero solo existen esos dos. O te superas, o los derribas. “Si no puedo ser el mejor, nadie será mejor que yo”. 


¿Ya tienes en mente quienes de tus conocidos son de un grupo o de otro? ¿Ya identificaste de cuál tipo eres tu? Claro, los seres humanos estamos formados de claroscuros, no siempre somos del grupo 1 o siempre del grupo 2; pero siempre hay un patrón de conducta que domina tus acciones. 


Es fascinante ser superior a otro, eso que ni qué; da gusto verte a ti mismo cruzando una menta intelectual, física o moral; pero la pregunta es ¿Por qué nos da gusto? Y la pregunta más importante ¿Para qué no da gusto?

Una persona con autoestima deficiente le da gusto ser el mejor porque siente que su vida no es tan miserable. Porque ve una luz en el pozo oscuro en el que está. Una persona más sana, solo confirma que su lucha constante tiene resultados y eso lo motiva a seguir luchando por crecer. 






Ahora, la frase “deberías informante” (o alguna de sus variantes) siempre viene precedida de una sentencia, mas no de un argumento: 


“Lo que dices no tiene sentido con la realidad, deberías informarte antes de opinar.”


Analicemos esto: No hay argumento para sostener tu punto. Estás planteando que tu punto de vista es correcto solo porque viene de ti y sobreentendemos que tú sí estás informado y por eso lanzas ese juicio. ¿De qué sirvió esta frase a la que hago referencia? De nada, no dio argumentos para cambiar la postura de la otra persona, ni lo orientó para que busque información en algún sitio; para lo único que sirvió ese comentario fue para autoalabar su superioridad intelectual de una forma incomprobable.


Que diferente sería que se diejra:

“Lo que dices es erróneo porque el biólogo Fulanito de Tal hizo un estudio que arrojó que el 45% de los perros son zurdos”


Aquí si hay un argumento, hay datos que sostienen tu argumento, y no hay una frase de menosprecio hacia la otra personas. Así que tu puedes llevarte tu medallista de “gané esta discusión” sin humillar a la otra persona. Porque sí, puedes ganar y hacer que la otra persona gane; así ganan los ganadores. 


Pero claro, ser de los que se expresan como este último ejemplo es muy complicado, primero tienes que tener una autoestima relativamente sana, después tienes que formarte y tener datos a la mano, y por último tienes que querer que las otras personas mejoren de alguna manera gracias a la información que le diste… ¿y sabes qué? Que flojera tanta complicación si solo puedo lanzar un comentario que no implica que yo sea inteligente, ni maduro, ni tenga los datos pertinentes; y aparte, sin esfuerzo me voy a sentir superior de inmediato… pues ahí está la respuesta; que trabajen los bueyes, yo seguiré viendo Youtube desde esta segura, anónima y confortable pantalla; total, nada me cuesta. 

miércoles, 12 de septiembre de 2018

El agua busca su nivel y los borregos lo aprovechan (el arte de la elección de personas)





Ya los blogs están pasados de moda, pero nunca fue mi intención estar en ella, esto nació para tener una bitácora de viaje en España, y después para ser una bitácora de vida. Una especie de registro de las lecciones aprendidas que luego yo mismo leo y me sorprendo de lo mal que escribía (y tal vez lo siga haciendo, dependiendo tu camino recorrido y formación) y de las cosas que ya no me acuerdo que viví y me las cuento a mi mismo al leerme. 

Con el tiempo uno debe aprender en quien confiar. Tenemos un gato en la familia que por alguna razón le tiene miedo a mi mamá, ella nunca le ha hecho nada, pero él le huye como si la reconociera como un peligro inminente. Sospechamos que recibió violencia de parte de una humana adulta y a raíz de eso piensa que todas las humanas adultas son agresivas. Por el contrario, conmigo es muy confiado y cariñoso, claro, yo le presto atención, lo acaricio, le doy de comer, etc. Poco a poco mi mamá ha hecho avances con el gato para que confíe en ella, y lo empieza a lograr. El problema del gato no es que sea desconfiado, es que debe aprender en quién confiar. 

El arte de tener las murallas levantadas pero las puertas con la posibilidad de abrirse y cerrarse es el delicado arte de la defensa. No podemos vivir sin murallas pensando que todos son buenos, pero no podemos clausurar las puertas creyendo que todos quieren atacar porque moriremos de inanición. ¿Cómo dominar este arte?

Alguien me dijo una vez que yo no confío en las personas. Me hizo pensar en la esencia de la confianza y llegar a la conclusión de que sí confío en las personas, siempre y cuando sean dignas de confianza; lección que cierta comunidad a la que pertenezco aprendió durante un proceso cronometrado de 2 años. Ahí está la clásica persona muy capaz y carismática, de esas que le compras que puede lograr cosas grandes, y que por su carisma, quieres estar cerca de ella para recorrer ese camino de logros y alegrías. Pero como suele suceder con las personas con estas características, carecía de continuidad; constantemente dejaba tirado compromisos con las personas que habían confiado en ella y habían sido entusiasmadas por ella misma. 

Llegó el momento donde ya todos aprendieron la lección y no volvieron a confiar, no por la falta de capacidad de la persona, sino porque la burra no era arisca, los palos la hicieron.

En contraste, ¿Quieres confiar en alguien que nadie confía? Eso está muy bien, pero como aprendimos en las dos historias anteriores, la confianza es compromiso; compromiso para quien ha confiado en ti, y compromiso para ganar la confianza de otra persona. 

También está el compromiso hacia el confiado. A veces le damos tareas a las personas solo por "confianza" en que puede crecer en ella, pero no le damos las herramientas para lograrlo, exponiéndolos así a un fracaso casi seguro y frustrado su crecimiento en lugar de promoverlo.

En México aún vivimos con la esperanza de que un líder carismático nos salve de nuestra realidad, esto se ve en todos los niveles de la sociedad (y no hablo de AMLO, nuestro presidente electo, hablo de todos). Claramente nos cuesta trabajo elegir a quien seguir o con quien juntarnos diariamente, no vemos más allá de la fachada, y la forma llena nuestros ojos tanto que el fondo ya no tiene lugar en nuestra mente. 

Llegamos a ser como niños que comen dulces porque están ricos y no les interesa saber si le harán bien a su salud porque lo importante es a qué sabe, no si nutre. Llegamos a ser como adolescentes que tienen hambre y compran sabritas, ellos quieren suplir su necesidad, no se cuestionan si comer eso les hará bien a la larga, lo que importa es llenar el vacío. Pero las caries y la obesidad llegan tarde que temprano y entonces reconocemos que no tomamos las mejores elecciones de qué introducir en nuestra vida.

Hay alertas que pueden ayudarte a no confiar en quien no debes: El que habla más alto no es el que tiene la razón (Trump, presidente de los E.U.), el más carismático no es el más sano mental (Hitler, dirigente Nazi), el más popular no es el mejor líder (Cuauhtemoc Blanco, Gobernador de Morelos) y el que te dice que sí a todo no es la mejor opción (tu amigo alcahuete de confianza). Finalmente el agua busca su nivel, los gringos con Trump, los racistas con Hitler, los obtusos con el Cuau, y ahí está tu amigo alcahuete representado tu nivel si lo quieres aceptar. 

Como diría Ultrón: "siguen a líderes ciegos", pero es nuestra misma ceguera emocional que nos deja en nuestro placentero nivel de agua, porque flotar de muertito y ser arrastrado es más cómodo que nadar contra corriente. 


lunes, 9 de abril de 2018

LA INCONGRUENCIA Y MI GATO


El gato que más he querido se llamaba Kímaru, ya te he contado sobre él en este blog, incluso te compartí una oda a manera de homenaje póstumo en el 2010.

Kímaru disfrutaba pasar tiempo conmigo, se dormía en mi regazo mientras yo trabaja en la computadora. Después de un tiempo corto se despertaba, se subía a mis hombros valiéndose del reposabrazos y llegaba a pararse sobre la cabecera amplia de la silla de oficina en la que yo estaba sentado. Esto lo hacía con el fin de acariciar mi cabeza con la suya, una muestra afectiva que todos hemos visto que hagan los gatos en nuestras pantorrillas (porque solo hasta ahí llegan) y con otros gatos. 

Para mi era muy significativo que él hiciera eso porque se trataba de gesto puro de cariño, no me estaba pidiendo comida, solo estaba siendo cariñoso. Lo repetiré hasta en cansancio, los gatos sí son cariñosos, depende cómo los eduques. 

Todo esto es real, pero aquí la realidad se tuerce en ficción para dar lugar a una fábula: 

Un día Kímaru entró a mi cuarto y me dijo:

- Oye David, estás soltando mucho pelo. - Y acto seguido se fue. 

Yo no supe que responderle, en primera él no esperaba respuesta, solo quería darme ese mensaje; lo cual de buenas a primeras me pareció un poco grosero el que no esperara una retroalimentación. Parece que la cordialidad está a la baja en esta época también en los animales. 

No supe que responderle porque muchos de pensamientos se agolparon en la mente: 
  • ¿Le digo que no se vaya sin antes escuchar mi retroalimentación o pareceré alguien conflictivo?
  • ¿Pero de qué está hablando? él es un gato, suelta mucho más pelo que yo, que incongruencia de crítica. 
  • ¡Ahora resulta! él se la pasa lamiéndose para quitarse todo el pelo que suelta y dejándolo por toda la casa pero le incomoda el mío.
  • ¿Qué es lo que quiere decir con eso? No me está sugiriendo nada, no me está ayudando en nada, ni siquiera es un reclamo; parece más una crítica pasivo-agresiva en la que él piensa que yo voy a intuir hacer algo al respecto con esa frase aislada y fuera de contexto. 
Así es, como verás soy un robot basado en la lógica de los unos y ceros pero con un procesador lento, tal vez uno de dos núcleos solamente y que, por lo tanto, le cuesta procesar ágilmente todas las variables. 

Estuve “rumeando” esta actitud de Kímaru un par de días, realmente estaba molesto, no por el comentario, sino por la actitud y porque él era el menos indicado para hacerme esa crítica, porque él está peor que yo en esto de tirar pelo, es incongruente. Debería hacer algo por sí mismo en esa área antes de criticarme precisamente en ese aspecto.

Durante ese tiempo llevé la fiesta en paz, pero era evidente que no me era grato estar cerca de él para evitar enojos, no tenía ganas de acercarme a alguien que se comporta así. Al tercer día Kímaru me trajo una botella, era un shampoo anti caída y me dijo: 
  • De verdad estoy preocupado por las entradas que empiezas a tener en la frente, cuando subo a tu silla me puedo darme cuenta de ellas; no me gustaría que vayas a tener problemas de calvicie, te traje esto para ver si funciona. 
De nuevo no supe qué decir. Le agradecí por su preocupación y después de unos segundo de silencio (porque mi procesador es lento) le volví a agradecer por tomarse la molestia de invertir tiempo y dinero en buscar una solución para mi. Él me dijo, “bueno, ¿Qué clase de gato sería si solo te dijera lo que tienes mal y no hiciera algo para ayudar?”

Ese día entendí dos cosas: 
  1. A veces la aparente incongruencia no es más que un conocimiento parcial de la historia. Es más conveniente preguntarle a la persona en cuestión porqué actúa o reacciona de cierta forma para diferenciar un prejuicio de una realidad. 
  2. Hay quienes no tenemos tacto para decir las cosas y hay quienes no tienen una metodología madura para confrontar. Desarrollar un ambiente amable y de respeto para con todos es vital para las relaciones. Aún en su buena intención, fue incorrecto que Kímaru me dijera algo negativo y se fuera, fue incorrecto que no ofreciera ayuda junto con la crítica, fue incorrecto que no fuera claro. Pero bueno… después de todo no podía exigirle mucho, él es un simple gato.  




martes, 17 de junio de 2014

YO NO SOY UN AMANTE DE LOS ANIMALES



La última publicación, “Mi doble moral”, tuvo la intención de introducir y de curarme en salud para esta publicación.

De niños todos tenemos la fascinación por los animalitos, nos encanta ir al zoológico, tener un perro o un gato de mascota, acariciar un conejo en la tienda de mascotas, y soñamos por alcanzar una paloma de las que están en el parque para acariciarla… y lo intentamos una y otra y otra vez; pero las palomas son muy rápidas, sin embargo no pierdes la fe y sigues intentando agarrar una. 

La cultura occidental es chistosa, escoge temas de interés por moda y se apasiona por ellos dejando otros más sensibles pero menos populares aun lado. Por ejemplo, actualmente está la lucha por el respeto a los homosexuales; está perfecto, hay que respetar a todo el mundo; pero esa misma gente que se indigna si tratas mal a alguien por su preferencia sexual, pueden ser los mismos que ataquen a alguien más por su creencia religiosa; me parece absurdo. O peor aún, los mismos gays atacan y ofenden a otros gays si no salen del closet o si deciden tener (honestamente) una pareja del sexo opuesto. O están los lugares exclusivos gays donde te discriminan si tu no lo eres. Me parece absurdo. 

El tema del cuidado y la conservación animal es igual, es un tema de moda y la gente se suma a esta loable causa. Todos hemos visto esos vídeos de animales enjaulados sangrando, de esos animalitos tipo mapache que son desollados vivos para vender sus pieles, de la matanza a machetazos de ballenas en las orillas de un mar que ya es rojo por la sangre derramada. Es terrible, solo al recordarlo me enferma; no hay duda que los humanos podemos llegar a niveles monstruosos. 

Debemos ser seres éticos tanto con los hombres como con los animales, tenemos la responsabilidad de no hacer sufrir a lo que sea capaz de sentir el sufrimiento y creo que hasta aquí todos estamos de acuerdo. 

Hablando de ética, de los animales y de la monstruosidades que podemos hacer, hay gente que toma una postura proactiva al respecto, se crean asociaciones en defensa de los animales, albergues, santuarios y muchos se suman como voluntarios. Es una misión que la gente se autoasigna y que hace mucho por informar y reducir el impacto negativo del hombre a los otros seres. Y es que todos necesitamos autoasignarnos una misión, las personas vivimos a base de misiones, de objetivos, de ideales que nos definen y que nos dan un propósito de vida. Por eso veo muy natural que hayan amantes de los animales, incluso radicales fanáticos de esta causa, porque la gente loca hay hasta en las instituciones con fines más honestos. Y es aquí donde “la puerca tuerce el rabo”.

LA DICTADURA DE LO CORRECTO 

Soy una persona que cree que hay que respetar toda vida, ya sea humana o animal; incluso las plantas que no tienen sistema nervioso y hasta donde entiendo, no sienten, así también se demostró en los cazadores de mitos… pero no soy experto en el tema… de hecho no soy experto casi en ningún tema. 

El fin no justifica los medios, y locura e ira contenida siempre habrá en cualquier ámbito. Hace unos meses una amiga publicó en Facebook un enlace a una nota fuera de contexto de un locutor de radio en la cual tachaba a los protectores de animales de estúpidos, ociosos y … no recuerdo el otro adjetivo. Al leerla muchas personas comenzaron a poner insultos contra el locutor, a desearle la muerte, y una variedad de agresiones bastantes intensas.

Éste es un buen ejemplo de las reacciones de mucha gente “amante de los animales”; un debate es poco usual en estos ámbitos, estas personas de inmediato recurren a insultos, juicios drásticos y amenazas. Si los amantes de los animales son así, entonces yo no quiero ser un amante de los animales, no quiero que me asocien con esa gente. 

Por su puesto que en esta ecuación está el efecto “valentía del anonimato”, es fácil ser valiente desde un teclado; pero me ha tocado ver a alguien hablar sobre el maltrato animal con un odio que me hizo temer y pensar: “Mejor ni la interrumpo o en cualquier momento me tira su teléfono en la cara.” 

¿Desde cuándo el odio y las agresiones son la solución para el odio y las agresiones? Claro, al ver esos vídeos de masacre a animales, yo también quiero meterme en la pantalla y agarrar a patadas a los asesinos, pero una cosa son los que matan y otros lo que hablan. 

DIALOGANDO DE ANIMALES

A raíz de este fenómeno del cuidado animal, de prohibir animales en los circos, de linchar a quienes no piensen como uno; me he puesto a leer y escuchar algunos argumentos y puedo concluir algunas cosas:

  • Por más que me duela, los ambientalistas no tienen un plan definido para el rescate animal. Una vez prohibido el uso animal en los circos, no hay santuarios, no hay fondos económicos, no hay ni siquiera una jurisdicción para hacer algo con los animales que ya no trabajarán en un circo. Ojalá lo pudieran tener para que los animales tengan un buen fin. 
  • En redes sociales y en medios de comunicación, los amantes de los animales resultan ser más iracundos, drásticos, absolutistas y cerrados al diálogo que dictador norcoreano Ojalá fueran diferentes para en verdad atraer más moscas con miel, en vez de alejar una mala imagen. 
  • El partido Verde ecologista de México se suma a la “modita” del cuidado animal, pero tampoco tiene un plan sólido de rescate animal, sobre todo por el argumento definitivo: NO hay santuarios para llevar a los animales rescatados. No se trata no más de decir No, No, No; hay que ver más allá.
  • Todos hablan de la tauromaquia, de los circos, pero … ¿Y la charrería? ¿Han visto como tratan al ganado allí?, ¿Y las competencias ecuestres? ¿Y los hipódromos? Nunca he escuchado que alguien se queje del uso de los caballos. ¿Y los burros que trabajan en las granjas?, ¿Y los zoológicos? también son lugares donde se encierran animales y donde difícilmente tienen una vida similar a su vida salvaje. ¿Y las granjas donde se matan vacas, cerdos, pollos, etc.? En la publicación anterior hablaba de la doble moral, y aquí se refleja la doble moral de la mayoría de los amantes de los animales. 
Por ahora con estas 4 cosas me desahogo. 

NO CREO QUE SEA LA FORMA

Yo, como todo el mundo racional, deseo el bien de los animales, deseo que no sufran, que los dejemos en paz en sus hábitats naturales, que nadie trafique, cace, someta o atropelle a ningún animal; pero:
  • No creo que el dar un “like” en Facebook sea la forma. 
  • No creo que insultar y amenazar a la gente que no piensa como tu sea la forma. 
  • No creo que prohibir sea la forma. De hecho (spoiler de la próxima publicación), prohibir algo por gusto personal jamás es la forma, eso es dictadura. 

miércoles, 28 de mayo de 2014

MI DOBLE MORAL


Todos tenemos doble moral, pocos iluminados pueden librarse de esto, pero al tratarse de juicios y creencias tan arraigadas en nuestra cultura, familia e ideología, nuestros juicios contradictorios se vuelven casi, casi, parte de nuestra identidad. 

La doble moral es criticar una cosa y hacer otra igual o peor; o tener estándares altos en un aspecto pero muy bajos en otros de la misma índole.

¿Identificas tu doble moral? Lo habitual es que te cueste trabajo saber en dónde muestras esta falla de integridad ya que se relaciona con lo que te conviene, con lo que es más fácil y cómodo de hacer, con lo que te gusta y con lo que quieres proyectar ante los demás.

En los últimos años estoy intentando ser lo más congruente conmigo mismo y mis creencias, estoy intentando erradicar lo más que se pueda mi doble moral. ¿Ya has pensado en dónde manifiestas doble moral? Déjame crear el ambiente de confianza entre tu y yo contándote una de mis dobles morales mientras tu piensas en las tuyas:

Soy carnívoro, pero jamás mataría con mis propias manos a la vaca para comer un filete… hay temas que no puedo justificarme. Debo admitir que de niño era un poco cruel con algunos animales, no con los gatitos y perritos, pero sí con las lagartijas y los peces, creo que como ellos no mostraban sentimientos ni hacían ruidos, era menos fácil notar su sufrimiento y por lo tanto, sensibilizarme. Hay temas que no puedo justificarme.

Por ejemplo, desde niño y hasta mi adolescencia, cada periodo vacacional iba a pescar con mi familia a la isla de Holbox (se dice Jolbosh). El proceso de pesca consiste en ir por la carnada a la orilla del mar; con una red atrapamos muchos pececitos; luego te diriges mar abierto y cuando el pescador experto encuentra el lugar indicado, anclamos, ponemos la carnada en los anzuelos y los lanzamos al mar. Usamos carretes de hilos plásticos (creo que de nylon) que llamamos “cordeles” (porque no pescamos con caña, ¡Pescamos con cordeles! ¡Como los hombres!… es broma, la verdad lo hacemos porque es más barato.) Después de paciencia, técnica y algo de suerte, un pez muerde el anzuelo y comienza a jalar, tu jalas también y eventualmente se zafa el anzuelo o derrotas al pez y lo sacas del mar. Para quitarle en anzuelo tienes que sujetar a la presa muy bien para poder maniobrar… y aquí viene la peor parte… si está muy inquieto, tomas un palo y le pegas en la cabeza para atarantarlo y lograr tu cometido. 

Hoy en día no podría pescar, no sería capaz de golpear a un pez en la cabeza… pero sigo comiendo pescado, sigo propiciando que alguien le pegue en la cabeza a los peces para que yo lo coma… igual que el asunto de la vaca. 

No estoy cómodo con mi incongruencia, pero admito que me hago al tonto y no pienso en ello. Para compensar un poco las cosas, ya me rehuso a comer venado, porque a diferencia de las vacas, los venados no se crían para servir de comida, es decir, se pueden extinguir y eso sí me pegaría fuerte en la conciencia. Por lo menos sé que mientras comamos vacas, éstas jamás estarán en peligro de extinción, al igual que mientras los caballos nos sirvan para trabajar, como medio de transporte y entretenimiento, tampoco estarán en peligro.

¿Ya identificaste tu doble mora? 

Tal vez lo primero que te venga a la mente es la doble moral de alguien más. Es un primer paso. Te das cuenta de esto cuando dices: “Aquel no hace esto, pero bien que hace esto otro.”

Lo que complicará más la búsqueda de tu doble moral es que tu mente entrará en un modo de “autoprotección” donde justificará de inmediato tus errores e incongruencias. Así que necesitas mucha voluntad para ser honesto contigo mismo. 

El librarse de dobles morales te hará una persona más íntegra, con mayor credibilidad, con mayor autoridad para hablar sobre algún tema. Nuestra vida debe reafirmar nuestras palabras. 

A raíz de esto me he hecho con más filtros mentales cuando escucho hablar a alguien, de automático le pongo “mute” a lo que dice o hace una persona de doble moral; ya ni discuto con él. Creo que es el resultado más triste a nivel personal, pierdes importancia y respeto al quedar evidenciado. 



viernes, 25 de abril de 2014

SUBÍ A CHICHEN ITZÁ EN EL EQUINOCCIO


La semana pasada recibí de visita a Geraldine, una amiga que hice en España y que al estar de intercambio en México aprovechó para venir a pasar unos días conociendo mi tierra (que si bien no nací en Mérida, aquí he vivido toda mi vida, así que es mi tierra). 

Por su puesto el lugar obligatorio para todo turista es conocer el complejo arqueológico de Chichen Itzá que es coronado por la pirámide, una de las maravillas del mundo. He ido unas 8 veces, pensé que ya nada me sorprendería, pero descubrí que hay un 30% del lugar que desconocía. No sabía que después del observatorio habían más ruinas, no sabía que al final habían unas construcciones similares a las de Uxmal y no sabía que todos los pasillos estaban repletos de vendedores que básicamente venden lo mismo, pero hacen pintoresco el camino. Había tantos vendedores que hasta se me hizo corto el camino de la pirámide al cenote, el cual antes me parecía eterno. 

Toda esta introducción, como siempre, se dirige a un sitio; no te relato mis vacaciones nomás porque sí. 

Lo que más me sorprendió y decepcionó como pseudo guía de turismo, fue que ya no puedes subirte a ninguna ruina. Gran parte del atractivo de la pirámide era lograr la hazaña de subir por esos micro escalones empinados, querer renunciar a la mitad y continuar subiendo básicamente gateando. Al llegar a la cima, la satisfacción y la vista eran fascinantes; y el vértigo que daba al bajar y tener que ver hacia abajo forzosamente te hacía reconsiderar tu acto temerario; pero ya estabas arriba, ya no había opción. 

Otro evento importante en la pirámide de Chichen Itzá es el equinoccio. En los solsticios de primavera y otoño la pirámide queda alineada con el sol de tal manera que en el “barandal” de la escalera, podemos ver como si una serpiente bajara por la pirámide y llegara hasta el suelo (donde rematan los barandales un par de esculturas de cabezas de serpiente para plasmar completamente esa figura). Cada vez que ocurre esto, Chichen (como le decimos los cuates) se llena de gente; en sus primeros años, solo eran turistas; actualmente, muchos son personas que llegar a “recibir la energía” que proviene de este evento. 

eluniversal.com.mx

Tenía unos 6 u 8 años cuando mi familia y yo fuimos a ver el equinoccio. Mis papás me dijeron que vería a una serpiente bajar por la pirámide; así, sin explicación de nada. … a lo que yo pensé… “¿Y eso qué? en el zoológico puedo ver más serpientes”. 

Ya en el lugar nos paramos como a 100 metros de la pirámide esperando que bajara la famosa serpiente. El lugar estaba repleto y yo no veía nada porque toda la explanada estaba llena de adultos. En esos momentos tenía muchas preguntas: 

1.- ¿Por qué tanta emoción por una serpiente?
2.- Estando tan lejos ¿Cómo vamos a ver si una serpiente baja por la pirámide?
3.- Y ya cuando baje la serpiente, ¿No nos puede morder? ¿No será peligroso?
4.- ¿Quién suelta a la serpiente allí arriba de la pirámide?
5.- ¿Traerá agua mi mamá en su bolsa? tengo sed.

Llegó el momento esperado y toda la gente empezó a hablar y señalar la pirámide. Mi mamá me dijo: “Ya está bajando”. Mi papá me cargó en sus hombros para que pudiera ver… buen gesto de su parte… pero una explicación hubiera servido también. Agudicé la mirada tratando de ver a una serpiente entre tremenda masa de roca. Creí haber visto la serpiente pero luego me di cuenta que era una ramita. Le pregunté a mi mamá: “¿Dónde está la serpiente?”. Ella me dijo, es la sombra de la serpiente. “¡Ah bueno eso lo aclara todo!”. No veía una serpiente pero querían que viera su sombra. 

Luego ya me explicaron con más detalle lo que estábamos viendo… la decepción fue total. Viajamos 2 años (tiempo niño, que en realidad solo fue hora y media) para ver una sombra en un edificio… “…Yupi…”

Como estaba frustrado de la experiencia y aburrido de seguir viendo la sombra, le dije a mi mamá: “Voy a dar una vuelta”. 

¡Ojo! tenía a lo mucho unos 8 años, había una mar de gente y mis papás me dejan ir. Creo que eran otros tiempos.

Caminé mucho (distancia niño) y llegué a un costado de la pirámide, donde no había gente mirando. Crucé una cinta para restringir el paso y subí la pirámide, me quedé un tiempo en la sima disfrutando el paisaje, caminando un poco, explorando el lugar. Recuerdo ver y que me vieran unos policías, pensé que me dirían algo por ser un niño y estar solo, pero no me dijeron nada. 

Luego bajé y fui de nuevo al lugar donde estaban mis papás, sorprendentemente allí seguían viendo la pirámide. Cuando me vieron me regañaron por haberlos asustado así, me jalonearon y mi papá me pegó. Yo no entendía por qué, solo fui a dar una vuelta y le había pedido permiso. 

En este punto de la historia tengo tres teorías: 

1.- No me escucharon cuando les pedí permiso y me dijeron “Sí” dándome el avión (siguiéndome la corriente). 
2.- Les dije que iría con mi abuelita o algún otro familiar que estaba ahí y al medio camino cambié de plan. 
3.- Solo pensé en pedirles permiso y en realidad no lo hice. 

Pero en resumen, creo que fui afortunado, ¿Cuántas personas pueden presumir de estar sobre la pirámide en pleno equinoccio? ¿Cuánta energía pude haber recibido? Me gustaría estar en el equinoccio ahora mismo porque estoy cansado y tengo mucho trabajo por delante. 


miércoles, 26 de marzo de 2014

CUANDO ME VAYA DE AQUÍ



Hace un poco más de un año murió un amigo de la familia al que siempre recordaremos con cariño, y eso es lo mejor que alguien puede dejar al morir, cariño en el corazón de otros. 

Pensando y habiendo estado en algunos funerales, quiero presentarte una perspectiva diferente a la muerte y cómo asumirla, principalmente en un funeral. 

Mucho depende de tus perspectivas espirituales y religiosas, pero una cosa es cierta, creas en lo que creas, la muerte cierra un ciclo. Para el que muere, se apaga la función y su existencia se extingue; para los que quedamos vivos, empieza un camino cuesta arriba. Y seamos honestos, si pudiéramos evitar ir a algún funeral lo haríamos sin pensarlo dos veces, sobre todo si no eres de la familia doliente. Asistimos porque nuestros amigos nos necesitan y por supuesto que estaremos allí para ellos; pero es una experiencia dura de vivir. Yo no quiero que mis amigos sufran, así que dejaré indicaciones claras de cómo será mi última fiesta antes de volver a la tierra. 

Propongo un cambio de paradigma; propongo que se celebre mi vida, antes de que se sufra mi pérdida.

Propongo que la gente no sea irrespetuosa con los que estén dolidos, pero sí que se haga de ese momento, uno menos traumático al tener buen humor. 

He comprobado que sí se puede. En otro funeral, amigos nos reunimos al rededor del féretro y espontáneamente empezamos a recordar momentos buenos entre el amigo fallecido y nosotros. Sin darnos cuenta, cada uno contaba una historia graciosa sobre él, rematada con risas grupales. Allí, tocando el ataúd y casi casi conversando con nuestro amigo que se había ido, me di cuenta que yo quería eso; que provocar risas en mis amigos al recordarme es el mejor duelo, y también es el mejor de los discursos de despedida que yo podía desear; era honrarme en mi muerte; era dejar un legado de alegría en quienes me conocieron. 

Espero pronto escribir las indicaciones paso a paso de cómo quiero que se organice ese momento, pero ahora seguiré vendiéndote la idea de que esto no es un disparate. 

Mi formación cristiana ayuda para entender la muerte como un proceso que es triste, pero que trae esperanza de volver a ver a la persona difunta (siempre y cuando la persona haya vivido con fe y actuado según ella). Pero aunque no creas en algo similar a lo que yo creo; ese momento de pérdida es revelador de ti mismo. Ante la crisis, uno muestra su verdadero yo. 

Lo más cercano que he perdido ha sido a mi abuelita; pero no me fue duro afrontarlo; en primera porque estaba en España y toda mi familia en México, así que solo me enteré y no vi nada; pero en segunda, porque seguí una serie de pasos que te pueden ayudar a prepararte para la muerte de alguien, desde un familiar, hasta tu mascota:

1.- REMORDIMIENTO

Como te dije anteriormente, mi abuelita murió cuando yo estaba en España, pero no me sorprendió, ella tenía 93 años y su salud no era muy buena, sabía que en cualquier momento iba a pasar lo inevitable. Lo que hice fue prepararme para su muerte, la trataba bien para no tener remordimientos que me atormenten, y eso es muy importante; el remordimiento creo que es el principal motivo de dolor en un funeral. 

Otra cosa que hice para prepararme fue despedirme. Cuando me despedí de ella antes de volar hacia el viejo mundo, me despedí también de su vida. Era consciente de la posibilidad de perderla durante mi estadía en el extranjero, así que le dije “adiós” en el sentido más amplio de la palabra. Cuando ella murió, no me quedaba nada más para decirle o hacerle; todo lo había hecho y dicho. 

Por cierto, también me despedí de mi abuelito, incluso tuvimos unos minutos de calidad muy especiales, me dio un consejo (nunca me da consejos) y sentí nostalgia de ambos lados en la conversación abuelo-nieto que nunca había tenido con él. Aprovechen a sus abuelos y dedíquenles tiempo y cariño.

2.- CONCIENCIA DE LO TEMPORAL 

He tenido 2 gatos como mascotas, no simultáneamente. Desde el primer día que adopté al gato en cuestión, me hice a la idea de que moriría antes que yo. Es lógico, es un gato, no viven tanto como los humanos, incluso viven menos que un perro, es más, los atropellan más que a cualquier otro animal. El último que tuve (Kímaru, el de la “oda a mi gato”) me encariñé mucho con él y aún lo extraño; él murió también mientras yo estaba en España. Me puse muy triste, pero sabía que ese día llegaría y eso hizo que el dolor sea amortiguado. Seamos conscientes de que la muerte llega imparablemente, y estemos listos todos los días para lo peor; no siendo catastróficos, sino sabiendo qué hacer cuando llegue ese momento. 

3.- SER AUTOSUFICIENTE 

Cada persona es responsable de sí mismo y de su bienestar, no podemos darle a nuestros hijos, nuestros padres, nuestras parejas o nuestras mascotas el peso de nuestra felicidad. Cada quien debe aprender a ser feliz por sí mismo, ser autosuficientes emocionales. 

La premisa básica del ser humano debe ser: Todos morirán antes que yo. Tal vez no sea cierto, pero si mueres antes que ellos tampoco te importará, así que esta premisa es infalible. 


No necesitas a nadie para vivir y nadie te necesita a ti. Las personas queridas son un apoyo, una bendición y un placer cuyo camino conecta con el nuestro; son personas que inesperada y temporalmente van por el mismo camino por donde caminamos, pero llegará el momento en el que el camino se bifurcará (ya sea por separación o por muerte) y debemos entender que nuestro camino sigue, aunque no haya más caminantes con nosotros, nuestro camino sigue y terminará hasta que nosotros muramos; mientras tanto, no dejes de caminar.