martes, 23 de octubre de 2012

FANBOYS VS HATERS




En momentos, parece que la vida se puede dividir en dos grandes grupos; los Fanboys y los haters.

El término “Fanboy” viene del inglés que traducido libremente es “chico fanático”. La palabra “hater” significa “Odiador, aborrecedor”. 

Si estás fuera del mundo digital y solo te involucras en él para enviar correos, estar en facebook o tuenti, mirar videos en youtube y usar office; es posible que no sepas de una lucha encarnizada que hay entre compañías tecnológicas. 

En su momento Microsoft y Apple eran las enemigas a muerte y el mundo computacional se dividía en estos dos grupos. Estaba la abrumante mayoría “ventanera” (usuarios de windows) y la minúscula pero fiel porción “manzanera” (usuarios de Apple). Hoy en día los rivales a muerte son Apple vs Android (El sistema operativo de teléfonos de Goolge) y Samsung (el que hace los teléfonos que portan a Android). 

Tal vez tengas vislumbres de esta guerra subterranea cuando en un grupo de amigos, alguien habla del iPhone que acaban de anunciar y de repente, alguien que usa un Samsumg galaxy algo, se le  lanza al cuello dando razones por las cuales el iPhone es una porquería. 

Los que usamos cosas de apple y defendemos nuestros argumentos de predilección hacia esta marca solemos ser llamados fanboys, y los que sería fanboys de android los llamamos haters. Curiosamente ellos no se consideran fanboys de Android, y solo los fanboys de apple los llaman haters, ¿Me sigues hasta ahora?

Es interesante, ellos mismos no se consideran fanboys de Android, simplemente se consideran inteligentes; los demás son los tontos fanboys.

Toma todo eso como una analogía real al tema donde de verdad quiero ir. 

Te preguntarás ¿Cual es la diferencia entre un bando y otro? ¿Porqué un amante de Apple no es odiador de Samsung y solo los amantes de samsung son odiadores de Apple? Dado que hay dos grupos, pues debería ser que cada bando es amante de su bando y aborrecedores del otro. Pero aquí no sucede de esta manera, y con la siguiente descripción verás como hay fanbos y haters en cualquier aspecto de la vida:

El fanboy es el que alaba a su marca y resalta sus cualidades, piensa que todo está diseñado como debe estar diseñado, defiende ciegamente las carencias que su marca pueda tener. En pocas palabras es como una novia enamorada que solo le ve las cosas positivas a su novio y se las exalta cruzando por momentos la línea entre la realidad y la idealización. A esta persona no le interesa mucho saber de otras marcas, porque está enamorado y no tiene ojos para nada más. 

El Hater es chistoso. Tiene la misma pasión por la marca adversa (Apple) pero en negativo. Es una persona que se documenta para encontrar las cosas malas de su rival para tirarle tierra. Es el que confronta al fanboy, no suele pasar al revés. Es alguien que quiere demostrar en todo momento que su marca es más y mejor y puede hacer miles de cosas que su adversario no puede y por lo tanto eres un tonto si compras otro producto. Esta persona entra a los blogs de noticias de su marca rival solo para escribir comentarios agresivos.

¿Ya empiezas a identificar a un fanboy y a un hater en tu vida?

El hater tiene una frase trampa, de esas que están retomadas de las peleas de la infancia:

“Eres un fanboy”
Con esta frase logra que un letrero se estampe en la frente de la otra persona invalidando de antemano todo lo que pueda decir, tenga sentido o no. Invalidar lo que se dice por una característica de esa persona es como callar a alguien por su género, clase social o su raza. ¿Ya van adquiriendo rostro los haters en tu vida?

El hater tiene atención selectiva, solo puede ver las cosas malas de su empresa adversaria y sin más ni más, decide odiarla. No puede reconocer las cosas buenas, es más, le molesta. ¿A algún compañero del trabajo o escuela le queda esta descripción?

El fanboy no le importa lo que haga la empresa defendida por el hater, él es feliz en su mundo ideal. Si la marca del hater hace algo mejor que la suya, decide que su marca predilecta le ofrece otros beneficios contrapuestos a su punto flaco, o simplemente dice que no necesita más, que lo que tiene es suficiente. Vaya que le molesta esa actitud al hater. 

El hater hace un desgaste emocional innecesario y lejos de “ayudar” al fanboy (supuestamente es su intención, abrir los ojos de los demás; tipo la Roma de los Césares con su “paz romana”); solo logra que uno no quiera ser parte de un segmento de mercado que odia, ataca, insulta, ridiculiza y le falta al respeto a otra persona en el nombre del saber y la inteligencia. Me recuerdan a la revolución francesa; algo así como: “somos inteligentes, por eso te matamos”... En contra posición histórica al “Somos religiosos, por eso te matamos”, de la edad media. Todo extremos es trágico.    

Si eres de México, ¿Te recuerda esto a las elecciones presidenciales de este año? A mi mucho. 

Como siempre, el punto medio es la clave. Si pudiéramos tener la visión crítica del hater y el autoconvencimiento del fanboy donde “lo que tengo es lo indicado para mi propio uso”; seríamos personas racionales y satisfechas; viviendo y dejando vivir, pero en constante actualización e investigación para decidir que es lo mejor para mí y solo para mí.

martes, 9 de octubre de 2012

COSAS QUE ME MOLESTAN, PERO ME DAN RISA AL RECORDARLAS - 1ª Parte


Las mejores anécdotas que tus amigos te han contado generalmente son situaciones adversas, malos ratos, problemas o enojos que en su momento los hicieron enfadarse, pero que ya con el tiempo, el enojo se convierte en risa al recordar (ya con la cabeza más fría) lo sucedido. 

Yo tengo ese don, puedo contar mis desgracias de manera chistosa… el problema es que yo no lo quiero contar chistoso, pero la gente se ríe; luego yo me río al darme cuenta que sí es gracioso lo que me pasó. Como es inconsciente, pues no me sale cuando lo intento; pero mi ex-novia disfrutaba hacerme desesperar (no enojar, eso no lo disfrutaba) solo para ver cómo reaccionaba y reirse. Algunas amigas también hacen eso. 

Como te digo, es inconsciente, así que no me va a salir ahora mismo, pero quiero compartirte algunas cosas sin importancia pero que pueden molestarme mucho en su momento y darme risa después; seguro que te identificarás con ellas:

CUANDO EL TELÉFONO FIJO SUENA 

Apuesto que te ha pasado que estás estudiando, haciendo tarea, trabajando, lavándote los dientes, haciendo pipí o algo; entonces suena el teléfono de la casa. Rápidamente dejas todo, o te lavas de prisa los dientes, o intentas detener el pipí para ir a contestar. Por la prisa te mojas al enjuagarte la boca, te golpeas con alguna pared o puerta, te fuerzas a hacer pipí más rápido, cojeas ya que por estar sentado tanto tiempo se te entumió la pierna, o algo por el estilo. 

Suena unas 3 o 4 veces y ya estás corriendo hacia la mesita donde está el aparato. Suena una quinta vez, llegas a él y rápidamente contestas; no sé como contesten el teléfono en tu país, puede ser "hola", "Diga", "dímelo", "Hallo", o su variante "Aló"; en México decimos "¿Bueno?" no me preguntes porqué. El punto es que contestas el teléfono y justo cuando terminas apresuradamente a decir tu frase de saludo, se escucha del otro lado el tono de colgado.  ¡¿NO LO ODIAS?! ¡Todo es esfuerzo que hiciste y dejaste de hacer para contestar ese tonto teléfono para nada! 

Al final teminas sin lavarte bien los dientes, tal vez manchado, golpeado y sin haber logrado nada. Te sientes derrotado. 

ESPERANDO A LOS TÉCNICOS

Esto es muy particular, pero la idea básica te sonará familiar. 

El aire acondicionado de mi habitación necesitaba mantenimiento. Desde que me fui a España (Casi 3 años) no se le había hecho, así que ya estaba fallando por lo mismo. Se llamó a los técnicos de mantenimiento y se llevaron el equipo para su limpieza. Eran las 11 am y dijeron que en 1 hora lo traían. 

Tuvieron que mover mi escritorio y mi mesa de dibujo para retirar el equipo, y quedó sucio el suelo por el agua y el polvo que tenía dentro el aire y … en fin… era un desaste; pero como llegaban en 1 hora, no valía la pena limpiar y reacomodar todo porque al volver a instalar el aire acondicionado de nuevo, harían el mismo desaste; así que esperé. 

Pasó la hora dicha y no podía hacer más que escribir mi blog y hacer algunos bocetillos para no sentir que no estoy trabajando y que estoy perdiendo mi tiempo. 

pasó otra hora y me dispuse a comer porque ya venía siendo la hora y así podía hacer otra actividad que de todas formas tengo que hacer y que me hará sentir que aprovecho el tiempo. 

Terminé de comer y pasó otra hora y yo ya había acabado de escribir la publicación para este blog y ya había hecho mis bocetos… ahora sí no tenía nada que hacer. 

Decidí que si continuaba de esa manera, estaría toda la tarde sin ser productivo; así que empecé a acomodar todo en mi habitación lo suficiente para poder trabajar. Pensaba en ese momento: "Con la suerte que tengo, capaz y justo cuando termine de acomodar todo y me disponga a trabajar, van a llegar los del aire". Acomodé los muebles, puse una hoja de papel (folio) en la mesa, tomé el lápiz en mis manos y justo cuando me disponía a tocar el papel con el lápiz, adivina que pasó. ¡SONÓ EL TIMBRE Y ERAN LOS TÉCNICOS! 

¡¿Estaban en mi ventana esperando cuando acomodara todo para llegar o qué?! A veces creo que Dios demuestra su sentido del humor con ese tipo de cosas. 

Tuve que guardar todo, mover los muebles, esperar otro rato en la cocina hasta que los técnicos terminaran. 

CARAVANA

Éste sábado me dirigía a una iglesia que no conocía. Mi papá me guiaba en su coche y yo iba en otro tras de él. Procuraba dejar un espacio considerable entre su coche y el mío para que no me sorprenda en alguna curva repentina y pueda anticipar sus movimientos. Vamos, por la propia inseguridad que da no saber la ruta uno va más despacio y alerta. 

Llegamos a una parte ancha de una avenida donde hay 3 carriles. Mi papá empezó a acelerar y dejarme atrás. Él suele saber cuál es el concepto de "caravana", que es: "Estar atento de no dejar atrás al que te sigue"; así que me dije: "si está acelerando y dejándome, es que quiere que siga su paso porque falta mucho para llegar", así que después de un rato de pensar si arriesgarme o no a seguirle el paso, decidí hacerlo y aceleré. Empecé a rebasar coches; en Mérida no se entiende mucho el concepto de que el carril de la izquierda es el rápido, y algunas personas van lento en ese carril, así que rebasaba por el carril de en medio. Mi papá iba en el carril rápido porque… pues iba rápido, pero justo cuando estaba a 2 coches de él, pone su direccional y da vuetla en una entrada que estaba en su carril, ¡Pero yo seguía en el de en medio rebasando a los torpes que estorban en el carril rápido!

¡Todo el camino me fui cuidando de no acelerar mucho para poder meterme al carril incorrecto o no pasarme de la entrada por ir a mucha velocidad y justo en el momento donde acelero, ¡ME PASA EXACTAMENTE ESO!

A 100 metros antes de esa vuelta que debí dar, puse mi direccional, y el tipo lento que iba en el carril rápido y que iba 5 metros tras de mi, no se le antojó dejarme pasar. Frené un poco para que me rebasara, y él tipo frenaba también. Aceleré para rebasarlo ¡Y aceleró también! Bajé más la velocidad y por fin me rebasó y el tipo con su esposa se me quedaron viendo al estilo Vin Diesel en fast and furious. ¿CUÁL ERA SU PROBLEMA?! Solo puse mi directoral y quería dar vuelta. Y ni creas que era el clásico chico que va al gimnasio, usa camisas sin mangas y usa cadenas llamativas; eran señores, él flaaaco y ella gooooorda, e iban en una camioneta de esas que parecen caja de zapatos de los años noventa, ¡¿Cuál era su problema?! ¡Solo quería dar vuelta!

martes, 25 de septiembre de 2012

EN TIERRA EXTRAÑA




Salir de vacaciones es una maravilla, viajar a otros lugares para conocer otras tierras es enriquecedor y muy recomendable. Ser turista es emocionante. Generalmente la gente es un poco condescendiente contigo y trata de que te lleves una buena impresión de su tierra y eso hace tu visita más placentera. 

Puedes ser turista en tu mismo país, no tienes que irte al extranjero para experimentar esto… bueno depende… si vives en Belice, donde recorres tu país en 3 horas en autobús... pues ahí no habrá mucho cambio, pero en México, donde atravesarlo de punta a punta conlleva un vuelo de 4 horas, ahí si sientes un cambio muy notable. 

Ahora, para fines de esta publicación, definamos que una cosa es ser turista y otra cosa es ser extranjero. Un turista, es aquel que va de viaje de placer, que lleva su dinero y lo gasta en el país anfitrión. Un extranjero es el que vive en un país ajeno. Y esta diferencia lo cambia todo.

Una cosa es "Bienvenido, conoce nuestra tierra" y otra cosa es "Bienvenido, habita en nuestra tierra". Es como el asunto de las visitas en casa, te alegra que lleguen, pero si tardan mucho en irse, ya empieza a ser incómoda la cosa. 

Como mexicano en tierra española no me puedo quejar; la gente fue amable a su manera y me abrieron las puertas y me dieron su amistad. Las personas extranjeras en España también me trataron muy bien, se podía sentir la confraternidad de compartir el hecho de no ser de allí. Por otro lado, el mexicano es bien visto en el mundo, eso suaviza las cosas. 

Tengo un par de quejas sobre el recibimiento, pero en general, la gente me trató muy bien. En París, pese a su fama y a las malas reseñas españolas, me trataron sorprendentemente bien. Intentaban entenderme entre francés, inglés y español. La gente española coincidía en que era por ser mexicano y por cierto, por ser turista. 

Sin embargo, a pesar de todo eso, el ser extranjero tiene su grado de dificultad. Conlleva cierto estrés. No sabes los usos y costumbres del lugar y la curva de aprendizaje puede ser penosa. Desconoces cómo moverte, a que lugares poder ir y a cuales no. 

No sabes la confianza que te da estar en tu país hasta que vives en otro. Viví en Madrid 2 años, y en ese tiempo, casi un año estuve como "ilegal" porque nunca recibí el aviso de autorización de mi visa de estudiante. Pero no tuve problemas con la policía, al final pude obtener la visa, sin embargo, todo el tiempo que no la tuve, me otorgó un estrés ligero pero constante. Cuando tuve la visa me sentí aliviado y esa preocupación se fue;  pero cuando pisé mi país, descubrí que durante los dos años en Madrid tenía otra capa de ligero estrés sobre mi que no me había dado cuenta. 

A los 5 minutos de estar en México un policía prepotente me hizo preguntarme a mi mismo por qué extrañaba mi tierra… pero el hecho de saber cómo funcionan las cosas me daba seguridad. 

Caminando en el metro madrileño, llegué a encontrarme unas cinco veces a policías encubiertos que detenían a extranjeros indocumentados, como yo no contaba con mi visa en esos momentos, sudaba frío. Procuraba pasar junto a ellos y muy seguro de mi mismo para que no sospecharan de mi; y así fue, nunca me pidieron mis papeles. Si me los hubieran pedido, pasaría una de dos cosas: 

1.- Pago una multa de 500€ y podría seguir en Madrid. Al siguiente día me podrían detener otra vez si tengo mala suerte y multarme de nuevo, y así sucesivamente hasta que regularice mi estancia. 

2.- Me deportarían a México. Dirán "pues así te ahorras el gasto del vuelo"… tal vez… pero no podría tomar nada de mis cosas, así como me agarraban, así me enviaban de vuelta, sin nada de maletas. Al menos eso es lo que me contaba la gente de allí. 

El mejor de los casos era la multa, y es entendible, ya que el gobierno español prefiere que le pagues, a apagar tu vuelo; tiene sentido. 

SENTIRSE EN CASA

En Madrid hay muchos extranjeros, pero muchos. Muchos de ellos (los jóvenes generalmente) se sienten como en casa. Mientras más infancia hayas tenido en Madrid, más madrileño te sientes. Al principio no entendía eso. No entendía cómo se podían sentir más español que peruano, o boliviano, o ecuatoriano; me preguntaba si era cuestión de tiempo. 

Por otro lado, vivía con un matrimonio de unos 60 años de edad; ellos son mexicanos, y llevan 20 años viviendo en España. Están muy contentos con vivir allí y no quieren volver a México, sin embargo, su corazón está aquí en su tierra. 

Contrasto estas dos situaciones y encuentro que el factor no es el tiempo en un país, sino tu formación. No importa tanto el  tiempo que vivas en un sitio, sino que tanto te formaste como persona en él. 

Mis amigos jóvenes pasaron gran parte de su infancia y adolescencia en Madrid, por lo tanto, su formación es madrileña, su historia es madrileña, sus recuerdos son madrileños, y aunque genéticamente no sean de allí, difícilmente comprenderían su vida fuera de España.  

También están los "payasos" que llegaron ya grandecitos a la capital española y apenas con 3 años de vivir allí ya se creen más españoles que el Rey Juan Carlos y hablan con acento español no adquirido naturalmente, sino mal imitado… pero ese es otro asunto. Respecto a la decepción de mis amigos y familiares al escucharme sin acento español cuando recién llegué a Mérida, les digo: El acento y el vocabulario se te puede llegar a pegar, pero ese asunto de las "Z" y las "C" no se te pega al menos que quieras; así que esos no-españoles del principio de párrafo que te escribí, son unos payasos (incluyendo Hugo Sanches, Luis García, Paulina Rubio, y Zague con su acento portugués). 

Llegó el momento en que me sentí muy cómodo estando en Madrid, casi me gustaba más que Mérida (casi), pero nunca me llegué a sentir ni remotamente más local que extranjero, y el asunto es que mi historia es mexicana. Y funciona revés, me siento más yucateco (gentilicio de Yucatán, México) que regio (gentilicio de Monterrey) porque aunque nací allí, toda mi historia la forjé en Mérida, Yucatán; no comparto nada con las personas del lugar donde nací. 

Con la crisis económica española, muchos latinoamericanos regresan a sus países, España ya no es un lugar para hacer futuro. Te hablo de personas que llevan diez o más años en la península ibérica; me pregunto cómo será el recibimiento de su gente y cómo se sentirán ellos. Ponte a pensar, regresas a donde se supone que es tu casa, tu origen, pero no te resulta familiar, al menos no tanto como el país extranjero donde te has formado. 

Es como los mexicanos de segunda o tercera generación en Estados Unidos, que son más racistas contra nosotros que los mismos gringos sureños, que por cierto sus antepasados todavía eran mexicanos hasta que perdimos esos estados. 

Es como tarzán que se crió con gorilas, al menos en la versión de disney, no se puede ir con la gente, su sitio está donde está su historia, en la selva. O superman que se crió en la tierra. 

Por el contrario, cuando estaba en Madrid y era fecha de alguna fiesta patria mexicana, hasta la canción "México lindo y querido" me conmovía; pero te apuesto que si me hubieras preguntado si me quería regresar a Mérida en ese momento, te hubiera dicho que no. 

No hay una conclusión a la cual llegar, pero me parece interesante. 

martes, 11 de septiembre de 2012

CON LA MUERTE FRENTE A MI




La preparatoria (bachillerato) fue una de las etapas más bonitas de mi vida. Fue realmente buena, me dio mucha tristeza que terminara y que cada uno de mis amigos tomara sus caminos. Caray ... Esta vida y sus cambios... Bueno, al punto. Ésta historia que te contaré ocurrió casi al final de la preparatoria, tiene como protagonistas a mis 6 amigos más cercanos y al papá de uno de uno de ellos. Ocurrió en uno de los atractivos turísticos de Yucatán, los cenotes de Cuzamá. 

Comencemos poniendo el escenario. En Yucatán el suelo es cavernoso. Es como un gran queso gruyer de roca sólida. Digamos que vivimos sobre cuevas y ríos subterráneos. 

Éstas cuevas a veces están llenas de agua y les llamamos cenotes. Son una especie de piscinas naturales. Aquí te muestro una foto. 

Cuzamá es un complejo de cenotes donde la mayor atracción es que puedes nadar en 3 o 4 de ellos pero siendo transportado a cada punto por una carreta sobre unas rieles tirada por un caballo. Para la gente de ciudad, es una experiencia del pasado muy recomendable. 

Ésta foto es actualizada, cuando nosotros fuimos, la carreta solo era una superficie de madera y ya; sin techo, ni asientos. 

 Allí íbamos mis amigos y yo emocionados por tener nuestra primera excursión juntos. El primer cenote es el más cómodo para acceder a él y nadar, los otros 3 son más del tipo “aventura”. De cualquier forma, todos tienen su riesgo por la profundidad, el primero en particular era tan profundo que no podíamos ver el fondo.  

Luego a alguien se le ocurrió una idea. Ya sabes como somos los adolescentes varones, uno reta a hacer algo y te enciende un fuego interno. El plan que dos de mis amigos tuvieron era ir hasta el final del cenote, porque allí al fondo había una piedra muy grande donde podíamos pisar, descansar y regresar, y así ... Pues... Pues así nada; no sé qué ganábamos con eso, ya dije, éramos adolescentes. 



Por su puesto, los dos amigos de la idea y motivación sabían andar muy bien. Rigel (el de la historia del coatí. Lee la historia aquí) había tomado clases de natación toda la vida. Él era mi mejor amigo, así que me insistía a participar, después de todo, yo había tomado unas cortas clases de natación también en los clubes (tipo scout) de nuestra iglesia Adventista del Séptimo Día, así que podría lograrlo. 

Yo hacía cálculos mentales de mi habilidad y mi grado de energía y no estaba muy seguro de poder lograrlo. Les dije que yo no iba y ellos dos emprendieron el recorrido mientras el resto de nosotros solo veíamos en la orilla. A los 20 segundos aquel fuego interno del que te conté ardió con más fuerza y me impulsó a no quedarme atrás; así que ahí va el menso de David tras ellos. 

La verdad ni tan menso, porque mis cálculos eran que sí podía llegar y hubiera sido si no fuera por un pequeño detalle... ¡La roca ya no estaba!

Metros antes de que alcanzara a mis amigos a la zona donde buscaban la piedra me percaté de que no la encontraban, además habían unas cosas negras raras en el agua, como moho que los habían hecho pararse de golpe. Ahí dije: “Oh, oh”. Si no la encontraban, significaba que tendríamos que regresar sin descansar y yo sólo tenía energías de ida, no de ida y vuelta. 

-¡¿No está la piedra?! - Pregunté asustado.
-¡No! - me respondió Rigel con preocupación tal vez intuyendo mi situación.

Rápidamente me dirigí hacia la pared izquierda de cenote que estaba a unos 8 metros de mí, les grité: “¡Ya no puedo”! En su impotencia Rigel me empujó con su mano hacia la pared donde me dirigía en un afán de hacer que llegara más rápido. Pero poco importaba la rapidez con la que llegara allá, la piedra estaba lisa porque el agua la había pulido durante los cientos o miles de años y le había dejado una capa de verdín. 

Cuando llegué a la pared entonces sí me asusté. Como expliqué, no había de dónde sujetarme, la pared no solo era lisa y resbalosa, además estaba en declive hacia adentro (como ves en la foto). Me hundí muchas veces, tantas que hasta pude ver que bajo del nivel del agua estaba tallada en la piedra el nombre de una pareja enmarcados con un corazón. Detalle importante para saber qué había pasado con la roca que no encontramos. 

En ese momento, el papá de Rigel que nos acompañaba se lazó para ayudarme, pero estábamos a unos 20 o 30 metros de distancia, así que se iba a tardar en llegar.

Pensé que moriría allí. Un pensamiento que me cruzó fue: “mi mamá me va a decir: te lo dije”. Sí... Al parecer eso fue lo que me preocupaba en ese momento. 

En serio pensé que iba a morir. Para entonces, ya estaba intentado sujetarme arañando las paredes, la desesperación iba en serio. En una de las tantas veces que me hundí, no sé cómo pude ver bajo el agua una pequeña hendidura en la piedra. De inmediato puse las manos en ella y era como cuando a una caja grande le hacen unos cortes para que puedas meter las manos y cargarla. Evidentemente están hechos para levantar, no para sujetarse, y estaba a unos 40 cm de bajo del nivel del agua; pero la adrenalina hace maravillas, ojalá y la pudiéramos controlar a voluntad. Lo grandioso es que esa hendidura me daba por lo menos un punto de fijación a la pared, eso ya era ganancia. Como no podía empujarme hacia arriba con eso, usé mis piernas como “tensores”, y con mis brazos sujetos a la hendidura y mis pies haciendo tensión también, pude sujetarme tipo spiderman a la pared, sin más apoyo más que la tensión que ejercían mis piernas hacia el lado contrario a la pared y la tensión de mis brazos hacia la pared.

Ya estable, pero en shock por haber visto esa bendita hendidura, llegaron Rigel y su papá a ayudarme. Pero ya estaba a salvo. Les dije que ya aquí podía descansar y recuperar fuerzas para volver por mí mismo. 

Rápidamente el gusto por estar vivo se transformó en vergüenza ante el grupo y el papá de Rigel por haber casi muerto. Pero mis amigos eran buenos conmigo, no se burlaron de mi... Bueno no mucho... Bueno, menos de lo que hubiera merecido. 

Lo que había pasado con la roca que no estaba, se debía a que el nivel del agua del cenote sube y baja dependiendo la temporada de lluvia o sequía; así que estábamos en una temporada donde el nivel del agua era alto y sobrepasaba por mucho la roca.

Un año después dediqué todo un verano a aprender a nadar bien, Mariel (la hermana de Rigel) fue mi maestra; y hoy por hoy me considero un buen nadador. Nunca le conté a mi mamá lo sucedido, así que esto queda entre nosotros.