martes, 4 de junio de 2013

EN DEFENSA DE LOS SUPERCAMPEONES  (OLIVER Y BENJI)




Un pequeño paréntesis antes de comenzar. 

En una cena entre amigos la semana pasada, alguien contó que me leía, o por lo menos que me había leído algunas veces; me sorprendió porque no pensé que le interesara lo que escribo aquí, y aunque lo único que dijo fueron cosas malas (ella es así conmigo), me da gusto que se haya dado una vuelta por este espacio. 

Hay algunas columnas que sostienen y justifican mi blog:

1.- Inició siendo una bitácora de viaje durante los 2 años que estuve en Madrid. 
2.- Al regresar a México, se volvió una bitácora de vida. 
3.- Escribo para mi mismo. 
4.- Escribo motivado por las 1,500 visitas mensuales (he bajado en visitas a comparación de hace un año) 

Me encanta que escribas tus comentarios en la sección de abajo, siempre lo ando pidiendo. Han sido muy amables con su retroalimentación; incluso los que me contradicen, he aprendido mucho de ellos. Gracias. Sin embargo, como podrás notar en mis 4 columnas, el mayor motivo del blog soy yo. Eso mismo hace que tus visitas y tus comentarios me motiven tanto, porque de alguna manera te interesan mis ideas o mi estilo al escribir (aún con faltas de ortografía y errores de redacción); y eso, en verdad, te lo agradezco de corazón. 

Ahora sí, voy de lleno al tema de esta publicación.

Aún hoy en día disfruto ver caricaturas. El pretexto siempre ha sido que me gusta dibujar y aprendo al ver los dibujos animados. Ha pasado el tiempo y hoy por hoy me dedico a ilustrar profesionalmente (como había querido desde niño), así que reitero mi razón meramente profesional de ver caricaturas. 

Un poco es cierto ese motivo, un poco no. Cuando veo una caricatura suelo ponerle pausa a alguna escena para analizar el dibujo y realmente aprender y sacar ideas; pero también me emocionan las historias, los chistes y las batallas. Soy un niño grande. 

Siguiendo con mi autodefensa, muchas caricaturas de hoy no soy hechas para niños, buscan un público juvenil e incluso adulto. 

Todo joven y adolescente que se digne de serlo vio alguna vez ese ánime (animación japonesa) de los chicos futbolistas, en latinoamérica llamada “Supercampeones”, en España “Óliver y Benji”; y les guste o no esa producción, es una referencia importante que abarca dos generaciones. Trata de recordar las conversaciones actuales con tus amigos cuando abordan el tema de las caricaturas de la infancia, ¿Verdad que los supercampeones salen a relucir inevitablemente? ¿Y qué es lo alguien dice al respecto?: 

“... ¿Recuerdas a los supercampeones? Que corrían y corrían y no se acababa el campo, y luego tardaba un juego 10 capítulos, y luego para patear un balón podían durar toda la media hora del capítulo, o la chilena de Óliver de 5 metros de altura y el balón que rompía la red y el guante del portero.”

Todo lo anterior se dice de forma peyorativa, pero nadie dice nada de Dragon Ball, de los tranformers o de los caballeros del zodiaco. ¿Qué a nadie le parece exagerado destruir planetas con un rayo que lanzas de las manos, o que existan máquinas con vida, o que derrames 20 litros de sangre y sigan peleando? Todo lo anterior lo ven creíble, pero no vaya a ser que alguien salte sobre la portería para hacer una chilena porque “eso sí les parece exagerado”.  

Así que me hago solidario a estos jóvenes futbolistas asiáticos y abogaré por ellos (sí, así se banal, pero así de relevante). 

PUNTO 1 - LO IMPOSIBLE

A mi papá le molestaba que viera los supercampeones; cuando él escuchaba que yo lo estaba viendo, llegaba al cuarto y me decía: “¿Porqué ves eso que no es real? Para eso ve el fútbol de verdad”. Ya te imaginarás, me pasé la infancia viendo esta caricatura a escondidas para que mi papá no me regañara. Como si las películas que él ve y los reality shows sí fueran reales... Pero en fin. 

A ver chicos y chicas, claro que una caricatura es exagerada, ese es el chiste. Si quieres ver pura realidad, asómate por la ventana. Si veo una caricatura es para entrar en esa fantasía que te proponen. Por otro lado, nadie dice que el Rey León es exagerado, a nadie le molesta que un león hable y cante, pero sí que un niño recuerde el drama de su vida antes de patear un balón. Me asustaría menos ver al niño en pausa en medio de una chancha de fútbol, que ir a zoológico y escuchar un musical en la jaula de los leones.  

Así que, o todos coludos, o todos rabones. 

Es el equivalente a la crítica general hacia Hulk: “¿Cómo es que crece tanto y no se le rompen los pantalones”; pero nadie se cuestiona el hecho de que aumenta 5 veces su masa en segundos, eso sí se nos hace creíble. 

PUNTO 2 - DRAMATISMO

Critican que el balón rompa cosas, el se aplaste simulando velocidad, que le salga un brillo, que desgarre camisetas, que el portero use los postes para impulsarse; pero nadie dice: “Hay sí, hay sí, ahora resulta que los niños tienen magia y vuelan en escobas ¿No?” 

Esos recursos de los supercampeones se hacen para maximizar emociones y experiencias, y lograr impresionarte. 

Como tal vez sepas, todo ánime comienza siendo un manga (cómic). En el manga de los supercampeones, la selección de Japón va al mundial y les toca enfrentarse a México en su grupo. Entonces estaban los protagonistas en el lobby del hotel, jugando con el balón por su puesto... Porque eso es lo normal que uno hace en el lobby... y en una de esas se les va el balón y lo atrapa con el pié un personaje misterioso. Con la presión de su pierna aplasta el balón y lo rompe. Todos se asombran a ver que se trataba de ¡Ricardo Espadas! El portero de México, que en la realidad era Jorge Campos, ¡Así es, el Brody!







No es una suposición, el uniforme es exactamente el mismo, hasta los guantes. 


México pierde 2 -1 con gol de Steve (no recuerdo como se llama en España) rompiendo los guantes de Jorge Campos en un remate después de un primer tiro del tigre suyo... Pero el chiste es ver a jugadores mexicanos reales contra tus ídolos de la infancia. La historia nunca llegó al ánime por eso pocos saben de ella. 


En contraposición, la próxima publicación será la más polémica de mi blog; así que este tema fue la calma antes de la tormenta. 

5 comentarios:

Insuni Aguilar dijo...

Osea todo el cliffhanger de la próxima publicación :P

En fin lo de la ortografía y redacción no es siempre, tal vez te falta una lectura de corrección o alguien que la haga.

Y de supercampeones, no puedo más que negarme completamente a estar de acuerdo con tu publicación jeje, ¿Haz escuchado el término suspensión de la incredulidad? Básicamente se trata de que para convencer a alguien es preferible usar una mentira creíble que una verdad increíble, lo que dentro de los supercampeones no se cumple ya que los sitúan en un campo muy conocido y cercano, sobre todo aquí en México, el fútbol y aún de niños ya se cuestionaba la credulidad de sus escenas en cuanto que en caricaturas como dragon ball o películas de Disney e incluso con Harry Potter al estar ubicado en un contexto fantástico lo único que necesitas para seguir creyendo es que ese universo tenga lógica dentro de si mismo, aunque esta sea diferente a la nuestra.

David Park dijo...

Gracias Insuno.

No conocía el término, aunque sí el concepto; pero tienes razón y estuvo interesante ... ¡Déjame defenderlos! jeje

Cloe Rivra Boknegra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cloe Rivra Boknegra dijo...

Una revista de manga publicó... lo siento mi teclado me traiciona

Maleno paz dijo...

Lo lindo de los animes, de las peliculas y de cualquier representacion es dejarte llevar por la historia, pero estar muy conciente de que es ficcion, aunque tambien es malo llevarse la realidad a un anime como lo hace la bruta del primer comentario

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