martes, 3 de abril de 2012

UNA MORDIDA AL PASTEL




En Madrid, mi amigo Omar cumplía 27 años e hicimos una fiesta para celebrarlo. La reunión era muy cosmopolita como solían ser las reuniones con los amigos de la iglesia. Había gente de España, pero también de distintos países de América latina y uno que otro del este europeo. 

En México, al momento de apagar las velitas del pastel (tarta), todo el mundo corea: "mordida, mordida". Lo que sigue a continuación es que el festejado se acerca al pastel para darle la mordida que todos piden. Y no es que le queramos dar el honor de inaugurar el postre, sino que en ese momento, el que esté más cerca intenta empujarle la cabeza hacia el pastel para embarrarle la cara en él. Es una dinámica de todas las fiestas y mientras más manchada quede la cara del festejado, más divertido es el momento. Comer el pastel termina en segundo plano.

Como Omar y yo éramos los únicos mexicanos en ese momento, me siguió el juego de la mordida con naturalidad, aunque fui el único que la coreó. Al empujarle el pastel a la cara (si el festejado no va al pastel, el pastel va al festejado) todos se asustaron. Me dijeron: "¡No! ¿Porqué haces eso?

Ahí descubrí que eso no se hace en España; y no creas que pasó al principio de mi estadía, era casi al final. Reaccionaron tan mal los demás invitados, que Omar tuvo que explicarles que es un juego y que es una tradición mexicana, que todo estaba bien. 

Aunque se relajaron, todos expresaron rápidamente que no querían la parte "Mordida", lo cual es entendible.

Ahora que lo pienso, si puede ser desagradable eso de la mordida, pero es un momento divertido y es donde salen las fotos más divertidas de los cumpleaños. 

Como en esta situación, metí la pata muchas veces por considerar que mis costumbres, mis bromas y mis frases mexicanas eran compatibles con todos los hispanohablantes. 

Pasaron algunos meses, y llegó octubre. Cumplí años por tercera vez en España y una vez más, tuve un cumpleaños muy fuera de lo normal. Los mismos amigos de la iglesia me hicieron una fiesta sorpresa, Gery y Keyla me llevaron por el metro y por las calles con los ojos tapados hasta el lugar de la fiesta. La celebración transcurrió y cuando llegó el momento de apagar las velitas del pastel, Omar se vengó iniciando la aclamación de la "mordida". Miré a todos para ver cómo reaccionaban, y en esta ocasión, la dinámica no fue mal recibida, así que me hicieron la maldad a mi también. 


Me dio gusto haber aportado algo al grupo, no se los he preguntado, pero ojalá que también hagan de esa travesura, una tradición. 

2 comentarios:

Rodcaf-X dijo...

Jajajajajajaja, la cara del de atrás es ÉPICA, pero ojala conserven la costumbre, si que es divertida, ju ju ju ju ju.

Saludos Bro.

David Park dijo...

Y la niña también me está viendo con cara de "¿Porqué hacen eso?"

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