martes, 31 de julio de 2012

CAMPAMENTO EXTRAÑO




Mi adolescencia difícilmente hubiera sido tan divertida si le quitara toda mi experiencia de los campamentos y clubes de campismo tipo boy scout de mi iglesia, la iglesia cristiana Adventista del séptimo día. 

Te explico, en mi iglesia tenemos clubes que son para niños desde los 5 años, hasta los 16 o para adultos de cualquier edad si tienen el espíritu joven. En ellos aprendemos de campismo, obtenemos parches e insignias según las clases especiales que tomemos y vamos a campamentos donde competimos contra otros clubes de la región; anteriormente de toda la península de Yucatán, y ahora solamente de Yucatán porque ya somos muchos y nos dividimos. 

Corría el año 2000 y yo tenía 16 años, ya tenía edad para ser maestro y eso provocó la curiosa historia que ahora te cuento. 

Se hizo un campamento frente a una laguna en Quintana Roo, dentro de la península de Yucatán donde asistimos cerca de 800 personas. Era un lugar muy bonito, estábamos rodeados por selva por un lado y limitados por la laguna por el otro lado. El primer día siempre es intenso ya que se levanta el campamento. Esto consiste en poner las tiendas de campaña, se fabrica una mesa con palos y cuerdas, ponemos toldos para protegernos del sol y la lluvia, una cerca al rededor de nuestro campamento, y algunos otros muebles rústicos que tenenos que fabricar con palos y amarres también. 

En ese primer día comenzó uno de los eventos de competencia que le llamamos "vida primitiva"; consiste en internarse en la selva y cocinar allí mismo tu comida y fabricar como puedas tu refugio. Dos chicos que son gemelos partieron a ese evento. 

El resto de nuestro club asistimos a las actividades convencionales y todo transcurrió con normalidad. 

Llegó la noche y lo hizo con mucho calor. Ese calor húmedo que es desesperante. Afortunadamente yo no tenía chicos a mi cargo, así que no tenía que dormir en una tienda repleta de gente… ya te imaginarás como estaba el calor y el olor. Así que dos amigos y yo resolvimos no sufrir e ir a un camión donde transportamos nuestras cosas al lugar de campamento. Éramos 3 personas, Rigel, César y yo, pero solo recuerdo que César y yo nos pudimos meter a la cabina del camión de carga donde solo había sitio para el piloto y el copiloto, así que nos dispusimos a dormir sentados, no era nada cómodo, pero al menos no hacía tanto calor. 

Dormí profundamente, el cansancio del día de trabajo te deja muerto. Entre sueños recuerdo haber cerrado la ventana porque empezaba a lloviznar; luego recuerdo haberme percatado que había espacio para acostarme en el asiento unitario de la cabina, así que lo hice sin estar muy consciente de que ahí iba César… y que, si había espacio, es porque él ya no estaba. 

En los campamentos tenemos que levantarnos a las 6 a.m. para preparar todo para una inspección que las autoridades del evento hacen. Revisan que el lugar de nuestro campamento esté impecable. Para cuando llega esa hora de la mañana, ya hay mucho ruido de toda la gente que ha empezado sus actividades, así que no me preocupé por poner mi despertador; de cualquier forma, tampoco tenía uno a la mano, no iba a arriesgarme allegar mi preciado teléfono móvil nokia que era enorme (como todos los de esos años) para que se mojara o lo que sea… además solo podía hacer llamadas, ni si quiera enviaba mensajes… wey… doce años son doce años y en años tecnológicos se traducen en siglos, algo similar a los "años perro". 

Como sea, pasé toda la noche durmiendo profundamente. Al despertar algo no andaba bien, el sol me decía que ya eran más de las 6 de la mañana, pero la gente estaba deambulando por todos lados con calma y un cierto aire de tristeza. No tenía reloj, así que estaba totalmente desorientado. Para este entonces, todos deberían estar con sus uniformes puestos y terminando de desayunar; pero nada de esto pasaba. El sentimiento era muy raro, era como estar en otra dimensión. Llegué a pensar que estaba soñando en HD, aunque no conocía el término en ese entonces. Lo primero que hice fue seguirle la corriente al "sueño" y preguntar la hora, eran las 7:35 a.m. Me preocupé. Pregunté sobre la inspección y me dijo un niño "no va a haber". No le creí mucho. Llegué a la mesa donde estaban los dirigentes de mi club y los vi a todos sentados y hablando entre ellos con singular calma pero sin alegría, ni tristeza, más bien apatía; lo cual era más extraño todavía porque según la agenda, la inspección empezó hace 5 minutos. Me acerqué a ellos y les pregunté qué pasaba. Me miraron con extrañeza, como si mi pregunta estuviera totalmente fuera de lugar; cada vez mi confusión crecía más. 

Pensé diez mil cosas: que mi club estaba en huelga por algo. Que alguien había muerto por eso se había detenido el campamento y todos estaban como nostálgicos. Que en verdad estaba soñando. Que todos se había puesto de acuerdo en mi contra para jugarme una mega broma por haberme ido a dormir al camión y no hacerlo con el resto del club. También pensé que mi papá había muerto y que por eso nadie me daba una respuesta rápida. Bueno, no fueron diez mil, pero me gusta usar hipérboles para darle más dramatismo al momento. 

Ya no sabía si reirme, o preocuparme, o pensar lo peor, o preguntar otra vez. 

 Hasta que alguien me dijo: 

-El campamento se canceló

Y yo : 

-¿¡El campamento se canceló!? - No entendía nada. ¿Cómo? ¿Por qué? Jamás había escuchado o vivido un campamento cancelado. De hecho ¿Qué tenía que pasar para que un campamento se cancele? Si no me hubieran contado la historia en 5 segundos me hubiera vuelto loco. 

Me dijeron antes de los 5 segundos:

-David, por la inundación ¿Qué no te diste cuenta del diluvio que calló anoche? ¿Pues dónde estabas?

Respondí con una mezcla de sentimiento de culpa e incredulidad:

- Estaba durmiendo dentro de la cabina del camión, y no, no me di cuenta. ¿Es en serio? - Ahora mi teoría más fuerte era la de la broma que todos me jugaban.

Y continué:

- Pero si no veo nada inundado. - Corte a… 3 horas después experimentaba una lluvia con una inundación peor que la de la noche que ni me enteré. 

No podía creerlo, miré a todos pidiendo una respuesta real, pero todos me decían lo mismo con la mirada. Fui con algunos de nuestros niños que estaban lejos para corroborar esa teoría y la historia coincidía. Fui a otro club y era la misma historia. No era posible que las 800 personas se hayan puesto de acuerdo. 

Por fin acepté que era real, que el campamento se había cancelado, pero ¿Cómo no me di cuenta? Luego obtuve mis respuestas y todo tuvo sentido ayudado por la versión de la historia de César, mi acompañante en el camión. Y aquí está la reconstrucción de los hechos desde mi perspectiva:

- Cuando cerré mi ventana por la llovizna, en realidad era el inicio de tormenta, allí comenzó todo. 

- Cuando me acosté por completo en el asiento, era porque César se había levantado a ayudar trasladar las mochilas para que no se mojasen. Le pregunté: "¿Por qué no me despertaste en ese momento?" y me dijo que lo había intentado, de hecho, tuvo que moverme para inclinar hacia adelante el respaldo del asiento para sacar unas cosas para ayudar con la lluvia y la inundación y me dijo que ni así me desperté, al contrario, me acosté en todo el asiento. Eso explica el espacio vacío en el asiento y el ligero lapso de conciencia entre sueños. 

- Por la ventana cerrada y por el ruido de la lluvia que arrulla no escuché los ruidos y gritos de las personas a escasos diez metros de mi. 

- Como estaba acostado y la misma puerta me tapaba de la vista de los demás, nadie supo que yo estaba allí adentro, así que nadie me despertó para que ayudara. 

Ahora todo encajaba. Me sentí aliviado. Por cierto, durante mi confusión me dio un gran alivio ver a mi papá que estaba vivo, mi ataque de paranoia pasó. 

¿Recuerdan a los chicos que se internaron en la selva para su evento de vida primitiva? Me contaron que tuvieron que volver porque la lluvia hizo imposible seguir con ese evento. Mientras uno volvía caminando bajo la tormenta, arrastrando su bolsa de dormir, dijo: "Este es el peor campamento de mi vida", en eso no vio una cuerda que tensaba una casa de campaña, topezó con ella y cayó de narices en un charco de lodo. Todavía recordamos ese mítico momento de la frase y la caída instantánea que bien podría ser producto del guión de una serie cómica de televisión.  

Pasamos mucha peripecias más para en ese campamento más corto de nuestra historia, pero ya habrá otras publicaciones para contarlas. 

8 comentarios:

Niki dijo...

muy bueno Park! ¡Como echo de menos los campamentos...aunque sean cortos y llenos de incidentes :) ! Un beso desde tierras inglesas

David Park dijo...

Peper? Saludos hasta tierras inglesas ¿Cómo está la locura de las olimpiadas?

Anónimo dijo...

Hola, me encontré con tú blog de casualidad, interesante historia, yo también estuve en ese campamento, pero pase la noche con los de vida primitiva, qué recuerdos!

David Park dijo...

Hola, que bueno y que casualidad que hayas llegado justo en esta historia que tu también viviste. Date una vuelta otra vez en el futuro. Saludos desde Mérida.

ivan vega dijo...

Bueno ami
me paso lo mismo mi madre no me dejo ir y le dije pero....despues yo estaba enojado y ami madre le ablo mi tia,mi primo si fue al campamento,pues le ablo y le dijo llorando que el campamento se incendio por la fogata por que habia una botella con alcohol que alguien avento mi primo termino con quemaduras graves mi a mi mejor amigo marlon le amputaron una mano salu2 park

David Park dijo...

Wow... =o Eso sí estuvo feo... ke horror... nunca me ha pasado algo así. De verdad que por algo pasan las cosas, que bueno que no fuiste. Saludos también!

Anónimo dijo...

Geniaal, ya tenia rato de no pasar por aqui ;D
alain

David Park dijo...

Bienvenido de vuelta Borre

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