martes, 12 de junio de 2012

HOLBOX 2da parte





La semana pasada te describí a Holbox y su relación conmigo. Como te dije, era nuestro destino de las vacaciones, así que mínimo iba una vez a año durante cerca de 10 años. 
Un amigo de la familia era el que nos llevaba a pescar en su lancha, es un señor que ha pasado toda su vida siendo pescador y se la sabe de todas, todas. Es una especie de Atlante (ciudadano de la Atlántida), puede ver lo que hay en el fondo marino y encontrar la cueva que busca para pescar; pero solo él la ve, por más que te esfuerces, tu solo vez agua y es todo. También puede notar que hay un cardumen por la turbulencia que provocan en la superficie del agua; hasta me ha tocado escuchar que sabe que tipo de pez es solo por ver esta perturbación del agua en su superficie. Puede jalar con el cordel de pescar (no con cañas) peces y otros animales que ninguno de nosotros podría, y él ni se inmuta. Es más, el señor ahora está enfermo de cáncer en el odio, la razón es por su continua exposición al sol, ¿Ves? Es un atlante. 

Una de las cosas que más me gustaba de la pesca, era el regresar a casa por la noche. En las algas hay unas bacterias que cuando son revueltas por la estela que deja la lancha, brillan. Es como si la lancha dejara una estela de chispas. Así como una luciérnaga tiene un halo místico, estas algas brillantes también.



Si vas en la noche a la playa, la oscuridad apenas es rota por las luces amarillas viejas que están a 50 metros del mar. Hay tanta oscuridad, que cuando no hay luna, la vista en el cielo es increíble. Solo allí he podido ver la vía láctea. Se aprecia como una franja de condensación de estrellas que atraviesan todo el cielo dividendo en dos la bóveda celeste. 


CIGARROS VS TIBURONES



Mi abuelo ha contado una historia muchas veces. Como buen abuelo, dice lo mismo una y otra vez. Sabes que son verdad sus historias porque nunca cambia la versión. Si olvida que ya lo contó, sería fácil olvidar como fue la mentira que dijo ¿No crees?

Es un gran contador de historias, así que las disfrutas aunque ya las sepas de memoria. Una de ellas la comienza así: "Cuando era joven casi muero por el vicio".  Pensarías que la historia se trata de cómo un hombre llega a lo más bajo y Cristo lo salva… pero no.

"En ese tiempo fumaba mucho", Cuenta él, "Durante las primeras veces que visitaba Holbox me di cuenta que se me habían acabado los cigarros y el barco ya había zarpado hacía unos minutos."

"¡Mira como es el vicio!" Dice mi abuelo, "No me aguanté y me tiré al mar abierto y me puse a nadar hacia la isla." Entiéndase que perdió el dinero del viaje de regreso, y corrió el riesgo de perder su maleta. 

"Al llegar a la orilla la gente que me vio salir de la playa me preguntó asustada: 
-¡Muchacho! ¿De donde vienes? 
- Del barco, es que olvidé comprar unos cigarrillos.
-¡¿Acaso te quieres matar?!  (Me lo imagino pensando: Bueno, el enfisema pulmonar es terrible; pero no es para tanto escándalo) " Muchacho, el mar está lleno de tiburones." 


Cuando yo era niño habían matado tantos tiburones en la isla, que ya no era peligroso bañarse en el mar, pero recuerdo ver los montones de mandíbulas apiladas 2 o 3 kilómetros lejos del pueblo a la orilla de la playa.


Hay muchas historias sobre Holbox, pero creo que por ahora los dejaré descansar un poco de esta isla. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahora es cuando me apetece estar en un isla, dormir viendo el cielo (aunque nunca haya estado me lo puedo imaginar...

Haz dado alas a mi imaginación
=)

David Park dijo...

Esa era la intención =D
¿Quién eres?

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